Viaje a Italia

Podría escribir muchas cosas alegres sobre los 10 días que estuvimos con Israel en la tierra de los campeones del mundo, en nuestro viaje de vacaciones a Italia por el día de todos los santos. Pero ahora no estoy alegre… Hoy me siento imbécil, estúpido, impotente y humillado. He recibido un golpe en mi orgullo personal que ha dejado destrozado mi loca creencia de que puedo controlarlo todo y que la vida siempre me favorece ya que soy uno de los hijos preferidos del de arriba (entiéndase superman). El día de hoy (4/11/06) ha sido uno de los que quisiera borrar de mi calendario, ya que fue un día perdido (no he amado ni he reído) y para remate será de esos que recordaré por mucho tiempo.
Todo comenzó tipo 12 de la noche cuando, estando en un hostal en roma decidimos con Israel repartir algunas de las cosas de la maleta principal que llevábamos en las mochilas para que la primera no tuviera tanto peso y no nos pusieran problemas en el aeropuerto, debido a que ese sábado debíamos retornar a Francia. Cuando nos pusimos a ver las cosas yo agarré mi pasaporte y noté que no estaba mi “Carte de Séjour” que es el documento que necesitaba para poder volver a entrar en el país galo. Después de unos minutos en que veía todo negro sin hallar el “papelito” del que dependía el resto de mi estadía en Brest, logré encontrarlo en el lugar en donde yo mismo lo había dejado para que no se me perdiera. Fueron alrededor de 10 minutos, pero con mi preocupación por haber perdido esa hojita tan importante a mi se me hizo como si fuera una hora de desesperación.
Al terminar de ordenar me fui a dormir, tipo 12:30 y después de despertarme 3 o 4 veces en la noche con cada tipo que llegaba al hostal me levanté tipo 3:45 de la madrugada, aún con sueño después de haber estado recorriendo Roma desde las 7 de la mañana del día anterior y haber dormido sólo un poco más de 3 horas, pero ese día tenía que tomar el vuelo de regreso a mi casa en Francia así que me vestí y tipo 4:15 salí del hostal (con una maleta en una mano, una bolsa en la otra y una mochila en la espalda) camino al terminal donde tenía que tomar el bus hacia el aeropuerto. Caminé 15 minutos hasta llegar y lo único que tenía que hacer era preguntar dónde se paraba el bus en ese gran terminal para poder tomarlo a las 4:45; o sea tenía 15 minutos para encontrarlo. En caso de que no pudiera encontrarlo en ese tiempo, había otro 10 minutos más tarde, así que yo pensaba que era “a prueba de weones”. Pero la vida siempre te da sorpresas, algunas buenas y otras malas, pero nunca deja de hacerlo. Cuando llegué a la estación le pregunté al primer tipo que vi dónde tenía que tomar el bus. Él me respondió amablemente y me señaló una “parada”. Fui para allá y no encontré a nadie esperando, así que decidí preguntarle a otra persona, la que me dijo que no había ningún bus para el aeropuerto ahí. Le pregunté a un tercero y me dijo que para el aeropuerto había que ir en tren (la estación donde yo estaba era de buses, trenes y metro). Fui a ver a los trenes, pero eso lo abrían a las 5 de la mañana, así que tampoco me servía. Le pregunté a 3 personas más y todas me dijeron algo distinto, con lo que mi desesperación estaba alcanzando niveles muy altos que quizá se me notaban en la cara. En ese momento miré la hora en mi cámara fotográfica, que a la sazón era la única forma de saberla y me la guardé en el estuchito que tenía en mi cinturón. Malas noticias, ya eran las 4:45… había perdido el primer bus y no tenía idea de dónde había salido. Ya urgido por eso le pregunto al primer tipo que se me cruzó para ver si él sabía algo más que el resto y él alegremente me dijo: “Español, yo quiero aprender español…” me dio la mano y me abrazó diciendo “amigo, amigo” y puras tonteras así sin darme la respuesta que yo tanto necesitaba. Después me dijo que no sabía nada. Dejé de hablar con él y cuando intenté ver la hora nuevamente me di cuenta que ya no tenía la cámara. Así que me di vuelta y fui, con mi maleta, bolsa y mochila al lugar donde se encontraba este simpático personaje y lo agarré de la forma más imponente y agresiva que pude y le dije que me devolviera lo que me había robado. En ese momento mi mente se dividía pensando en 3 cosas:
- Todas las fotos que nos sacamos con Israel estaban en mi cámara, así que perderíamos todos los recuerdos que habíamos tomado, esto es más de 200 fotos en los 512 Mb con los que contaba.
- Si le pegaba al tipo me arrestarían, y en Italia no tenía nadie que me ayude a salir y obviamente saldría perdiendo por él ser italiano y yo no.
- No tenía tiempo porque iba a perder mi avión.
Mi corazón era más claro y sólo me repetía una cosa:
Mátalo!!!!
Pero como yo soy un ser más racional, no le hice caso a todas esas fábulas y cuentos de Disney y en vez de hacerle caso a mi corazón le hice caso a mi cerebro, así que sólo con palabras le pedí que me devolviera la cámara. Él me hizo el show de que no entendía, pero cuando le mostré el estuche vacío me dijo algo así como “yo soy una buena persona” (en italiano claro) y me pasó su chaqueta para que la revisara. Obviamente ahí no había nada y en los bolsillos del pantalón tampoco. Me fui con un sentimiento de impotencia de los que pocas veces he sentido en mi vida. Perder la cámara me dolía, pero era algo material, podía volver a comprarme otra. Que un tipo me haya hecho weón podía superarlo después de algunos días y me serviría para darme cuenta que no soy tan inteligente como creo. No romperle la nariz a un tipo que se lo merecía después de tener mis dos manos empuñadas para hacerlo rápidamente era una “buena” decisión por las consecuencias que hubiera traído. Pero perder las fotos era algo mucho más grave. Hay muchas partes que quizá no vuelva a visitar en mi vida, habían recuerdos de instantes espectaculares que quedaron inmortalizados ahí y que cada vez que vuelva a ver serían momentos de alegría.
Me alejé de él mirando el piso, absolutamente derrotado y humillado. Estaba completamente seguro que había sido él, pero fue más inteligente que yo, supo aprovechar las circunstancias y yo no logré encontrar dónde había dejado mi cámara con el gran tesoro sentimental que llevaba dentro. Yo me creía tan bakán, me creía invencible y pensaba que no me hacían weón. Un italiano me demostró y me refregó en la cara, que estaba equivocado y que era sólo porque mi autoestima estaba muy alta. Si bien puedo soportar perder, no me la puedo con el peso del sentimiento de haber sido víctima de la circunstancia, siendo absolutamente impotente. Se rieron de mí, yo lo dejé y quizá jamás tenga la oportunidad de hacer justicia.
Cuando me alejaba con este desagradable sentimiento vi que la estación de trenes estaba abierta, así que me dirigí a informaciones y pregunté por cómo llegar al aeropuerto. El tipo me dijo dónde se paraba el bus y fui para allá. Ahí encontré dónde se paraban los buses hacia el aeropuerto, que era al otro lado de donde yo había preguntado sin encontrar respuesta, como a 1 cuadra de distancia. Le pregunto al chofer si él va al aeropuerto y me dice que sí, pero que él sale a las 7 de la mañana. Le pregunté si había otro antes y me dijo que el próximo que salía era a las 6 de la mañana. Como el viaje se demoraba 45 minutos yo no podía tomar ese, ya que a más tardar tenía que estar a las 6:15 en el check-in. Con mi plan original yo hubiese estado a las 5:30, pero a esas alturas, tipo 5:15, lo mejor a lo que podía aspirar era a llegar a las 6:00. Le pregunté cuanto costaba un taxi hasta el aeropuerto, y el me dijo que 35 € o más… con lo que mi cabeza quería explotar. Yo tenía en mi billetera 15 € y ya no podía sacar plata de mi tarjeta, ya que las “compras extras” del viaje la habían agotado. Me la jugué por la otra opción que tenía: tomar el metro hasta uno de sus terminales y de ahí tomar otro bus. El primer metro era a las 5:30 y no sabía cuanto se demoraba, pero ya daba lo mismo, tenía que jugármela. Tomé el metro y llegué a la estación tipo 6:15, pregunté a que hora salía el próximo bus y me dijeron que a las 6:30 y se demoraba como 20 minutos… ya estaba mal pero a esa hora el avión ya estaría despegando, así que fui donde el primer taxista que encontré y le pregunté cuanto cobraba hasta el aeropuerto. Me dijo 20 €. Yo saqué los 15 de mi billetera y busqué en mis bolsillos cualquier moneda que pudiera encontrar. Logré juntar en total 17 €, así que le supliqué que me llevara por eso. Después de ver mi cara de desesperación él amablemente aceptó y me llevó. Llegué al aeropuerto 15 minutos tarde y observé que el check-in ya estaba cerrado. Le pedí y le supliqué que me dejara pasar a la señorita de la aerolínea pero sin resultados. La negra era más pesada que tanque a pedales y no tubo compasión conmigo. Me dijo que podía aplazar el vuelo a uno esa noche por 90 €… sólo 90! El problema que por esto de buscar lo más barato y por otros problemas, yo tenía vuelo de Roma a Milán, Milán a Londres y finalmente Londres a Brest. Si atrasaba cada uno por 90 € estaría pagando 270 € y me pasaría durmiendo y comiendo en los aeropuertos, ya que el próximo vuelo de Londres a Brest era el martes, y yo necesitaba estar el lunes allá por unos trámites que no podía aplazar. Pregunté por todas las alternativas que tenía, pasajes a París o a algún otro lugar de Francia, pero los precios eran superiores a lo que estaba dispuesto a pagar. Me dijeron que el vuelo directo a Londres estaba a 320 € y que con ese podría tomar el Londres-Brest que ya tenía. En esos momentos las ganas de llorar me invadían y no me dejaban pensar. Hasta donde yo recuerdo llevaba mucho tiempo en el que las únicas veces que había llorado habían sido de alegría o por reír mucho, pero en ese momento me sentía en el hoyo más profundo en el que he estado. Era como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo para reírse de mí y yo no podía hacer nada. En esos momentos repetí “Oh y ahora quién podrá ayudarme”, pero después de observar por todos lados sin encontrar al Chapulín Colorado, pensé en llamar a mi mamá para que me dijera que hacer, pero recapacité y me dí cuenta que si la llamaba a las 3 de la mañana de Chile, diciéndole que estaba botado en Italia, ella no hubiera podido dormir hasta que yo llegara de vuelta a Francia, lo que podía ser en un par de días. Así que me armé de valor, me acordé de la tarjeta de crédito “para casos de emergencia” y compré el boleto para irme a Inglaterra en la módica suma de 320 €. Por esas cosas de la ironía de la vida en el ticket se podía leer la palabra “Económico”.
Hasta el día anterior yo estaba super feliz porque el viaje había salido barato. Habíamos buscado siempre lo más barato para comer, pasando hambre a ratos, habíamos pagado sólo por las cosas necesarias y yo esperaba el momento para mostrarle a mis padres que esos 10 días de vacaciones habían sido perfectos, habíamos conocido todo lo que quisimos y todo por una cantidad de dinero bajísima (para Europa), pero el ticket extra hizo que se me destrozara eso también y que me pusiera a pensar en la forma de recuperar toda esa cantidad.
El resto del día fue malo, pero menos malo que hasta aquí, así que ya no tienen importancia.
Saludos, cuídense harto y si quieren alguien que les cante, baile, cuente chistes o haga cualquier tontera llámenme, yo cobro barato.
Todo comenzó tipo 12 de la noche cuando, estando en un hostal en roma decidimos con Israel repartir algunas de las cosas de la maleta principal que llevábamos en las mochilas para que la primera no tuviera tanto peso y no nos pusieran problemas en el aeropuerto, debido a que ese sábado debíamos retornar a Francia. Cuando nos pusimos a ver las cosas yo agarré mi pasaporte y noté que no estaba mi “Carte de Séjour” que es el documento que necesitaba para poder volver a entrar en el país galo. Después de unos minutos en que veía todo negro sin hallar el “papelito” del que dependía el resto de mi estadía en Brest, logré encontrarlo en el lugar en donde yo mismo lo había dejado para que no se me perdiera. Fueron alrededor de 10 minutos, pero con mi preocupación por haber perdido esa hojita tan importante a mi se me hizo como si fuera una hora de desesperación.
Al terminar de ordenar me fui a dormir, tipo 12:30 y después de despertarme 3 o 4 veces en la noche con cada tipo que llegaba al hostal me levanté tipo 3:45 de la madrugada, aún con sueño después de haber estado recorriendo Roma desde las 7 de la mañana del día anterior y haber dormido sólo un poco más de 3 horas, pero ese día tenía que tomar el vuelo de regreso a mi casa en Francia así que me vestí y tipo 4:15 salí del hostal (con una maleta en una mano, una bolsa en la otra y una mochila en la espalda) camino al terminal donde tenía que tomar el bus hacia el aeropuerto. Caminé 15 minutos hasta llegar y lo único que tenía que hacer era preguntar dónde se paraba el bus en ese gran terminal para poder tomarlo a las 4:45; o sea tenía 15 minutos para encontrarlo. En caso de que no pudiera encontrarlo en ese tiempo, había otro 10 minutos más tarde, así que yo pensaba que era “a prueba de weones”. Pero la vida siempre te da sorpresas, algunas buenas y otras malas, pero nunca deja de hacerlo. Cuando llegué a la estación le pregunté al primer tipo que vi dónde tenía que tomar el bus. Él me respondió amablemente y me señaló una “parada”. Fui para allá y no encontré a nadie esperando, así que decidí preguntarle a otra persona, la que me dijo que no había ningún bus para el aeropuerto ahí. Le pregunté a un tercero y me dijo que para el aeropuerto había que ir en tren (la estación donde yo estaba era de buses, trenes y metro). Fui a ver a los trenes, pero eso lo abrían a las 5 de la mañana, así que tampoco me servía. Le pregunté a 3 personas más y todas me dijeron algo distinto, con lo que mi desesperación estaba alcanzando niveles muy altos que quizá se me notaban en la cara. En ese momento miré la hora en mi cámara fotográfica, que a la sazón era la única forma de saberla y me la guardé en el estuchito que tenía en mi cinturón. Malas noticias, ya eran las 4:45… había perdido el primer bus y no tenía idea de dónde había salido. Ya urgido por eso le pregunto al primer tipo que se me cruzó para ver si él sabía algo más que el resto y él alegremente me dijo: “Español, yo quiero aprender español…” me dio la mano y me abrazó diciendo “amigo, amigo” y puras tonteras así sin darme la respuesta que yo tanto necesitaba. Después me dijo que no sabía nada. Dejé de hablar con él y cuando intenté ver la hora nuevamente me di cuenta que ya no tenía la cámara. Así que me di vuelta y fui, con mi maleta, bolsa y mochila al lugar donde se encontraba este simpático personaje y lo agarré de la forma más imponente y agresiva que pude y le dije que me devolviera lo que me había robado. En ese momento mi mente se dividía pensando en 3 cosas:
- Todas las fotos que nos sacamos con Israel estaban en mi cámara, así que perderíamos todos los recuerdos que habíamos tomado, esto es más de 200 fotos en los 512 Mb con los que contaba.
- Si le pegaba al tipo me arrestarían, y en Italia no tenía nadie que me ayude a salir y obviamente saldría perdiendo por él ser italiano y yo no.
- No tenía tiempo porque iba a perder mi avión.
Mi corazón era más claro y sólo me repetía una cosa:
Mátalo!!!!
Pero como yo soy un ser más racional, no le hice caso a todas esas fábulas y cuentos de Disney y en vez de hacerle caso a mi corazón le hice caso a mi cerebro, así que sólo con palabras le pedí que me devolviera la cámara. Él me hizo el show de que no entendía, pero cuando le mostré el estuche vacío me dijo algo así como “yo soy una buena persona” (en italiano claro) y me pasó su chaqueta para que la revisara. Obviamente ahí no había nada y en los bolsillos del pantalón tampoco. Me fui con un sentimiento de impotencia de los que pocas veces he sentido en mi vida. Perder la cámara me dolía, pero era algo material, podía volver a comprarme otra. Que un tipo me haya hecho weón podía superarlo después de algunos días y me serviría para darme cuenta que no soy tan inteligente como creo. No romperle la nariz a un tipo que se lo merecía después de tener mis dos manos empuñadas para hacerlo rápidamente era una “buena” decisión por las consecuencias que hubiera traído. Pero perder las fotos era algo mucho más grave. Hay muchas partes que quizá no vuelva a visitar en mi vida, habían recuerdos de instantes espectaculares que quedaron inmortalizados ahí y que cada vez que vuelva a ver serían momentos de alegría.
Me alejé de él mirando el piso, absolutamente derrotado y humillado. Estaba completamente seguro que había sido él, pero fue más inteligente que yo, supo aprovechar las circunstancias y yo no logré encontrar dónde había dejado mi cámara con el gran tesoro sentimental que llevaba dentro. Yo me creía tan bakán, me creía invencible y pensaba que no me hacían weón. Un italiano me demostró y me refregó en la cara, que estaba equivocado y que era sólo porque mi autoestima estaba muy alta. Si bien puedo soportar perder, no me la puedo con el peso del sentimiento de haber sido víctima de la circunstancia, siendo absolutamente impotente. Se rieron de mí, yo lo dejé y quizá jamás tenga la oportunidad de hacer justicia.
Cuando me alejaba con este desagradable sentimiento vi que la estación de trenes estaba abierta, así que me dirigí a informaciones y pregunté por cómo llegar al aeropuerto. El tipo me dijo dónde se paraba el bus y fui para allá. Ahí encontré dónde se paraban los buses hacia el aeropuerto, que era al otro lado de donde yo había preguntado sin encontrar respuesta, como a 1 cuadra de distancia. Le pregunto al chofer si él va al aeropuerto y me dice que sí, pero que él sale a las 7 de la mañana. Le pregunté si había otro antes y me dijo que el próximo que salía era a las 6 de la mañana. Como el viaje se demoraba 45 minutos yo no podía tomar ese, ya que a más tardar tenía que estar a las 6:15 en el check-in. Con mi plan original yo hubiese estado a las 5:30, pero a esas alturas, tipo 5:15, lo mejor a lo que podía aspirar era a llegar a las 6:00. Le pregunté cuanto costaba un taxi hasta el aeropuerto, y el me dijo que 35 € o más… con lo que mi cabeza quería explotar. Yo tenía en mi billetera 15 € y ya no podía sacar plata de mi tarjeta, ya que las “compras extras” del viaje la habían agotado. Me la jugué por la otra opción que tenía: tomar el metro hasta uno de sus terminales y de ahí tomar otro bus. El primer metro era a las 5:30 y no sabía cuanto se demoraba, pero ya daba lo mismo, tenía que jugármela. Tomé el metro y llegué a la estación tipo 6:15, pregunté a que hora salía el próximo bus y me dijeron que a las 6:30 y se demoraba como 20 minutos… ya estaba mal pero a esa hora el avión ya estaría despegando, así que fui donde el primer taxista que encontré y le pregunté cuanto cobraba hasta el aeropuerto. Me dijo 20 €. Yo saqué los 15 de mi billetera y busqué en mis bolsillos cualquier moneda que pudiera encontrar. Logré juntar en total 17 €, así que le supliqué que me llevara por eso. Después de ver mi cara de desesperación él amablemente aceptó y me llevó. Llegué al aeropuerto 15 minutos tarde y observé que el check-in ya estaba cerrado. Le pedí y le supliqué que me dejara pasar a la señorita de la aerolínea pero sin resultados. La negra era más pesada que tanque a pedales y no tubo compasión conmigo. Me dijo que podía aplazar el vuelo a uno esa noche por 90 €… sólo 90! El problema que por esto de buscar lo más barato y por otros problemas, yo tenía vuelo de Roma a Milán, Milán a Londres y finalmente Londres a Brest. Si atrasaba cada uno por 90 € estaría pagando 270 € y me pasaría durmiendo y comiendo en los aeropuertos, ya que el próximo vuelo de Londres a Brest era el martes, y yo necesitaba estar el lunes allá por unos trámites que no podía aplazar. Pregunté por todas las alternativas que tenía, pasajes a París o a algún otro lugar de Francia, pero los precios eran superiores a lo que estaba dispuesto a pagar. Me dijeron que el vuelo directo a Londres estaba a 320 € y que con ese podría tomar el Londres-Brest que ya tenía. En esos momentos las ganas de llorar me invadían y no me dejaban pensar. Hasta donde yo recuerdo llevaba mucho tiempo en el que las únicas veces que había llorado habían sido de alegría o por reír mucho, pero en ese momento me sentía en el hoyo más profundo en el que he estado. Era como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo para reírse de mí y yo no podía hacer nada. En esos momentos repetí “Oh y ahora quién podrá ayudarme”, pero después de observar por todos lados sin encontrar al Chapulín Colorado, pensé en llamar a mi mamá para que me dijera que hacer, pero recapacité y me dí cuenta que si la llamaba a las 3 de la mañana de Chile, diciéndole que estaba botado en Italia, ella no hubiera podido dormir hasta que yo llegara de vuelta a Francia, lo que podía ser en un par de días. Así que me armé de valor, me acordé de la tarjeta de crédito “para casos de emergencia” y compré el boleto para irme a Inglaterra en la módica suma de 320 €. Por esas cosas de la ironía de la vida en el ticket se podía leer la palabra “Económico”.
Hasta el día anterior yo estaba super feliz porque el viaje había salido barato. Habíamos buscado siempre lo más barato para comer, pasando hambre a ratos, habíamos pagado sólo por las cosas necesarias y yo esperaba el momento para mostrarle a mis padres que esos 10 días de vacaciones habían sido perfectos, habíamos conocido todo lo que quisimos y todo por una cantidad de dinero bajísima (para Europa), pero el ticket extra hizo que se me destrozara eso también y que me pusiera a pensar en la forma de recuperar toda esa cantidad.
El resto del día fue malo, pero menos malo que hasta aquí, así que ya no tienen importancia.
Saludos, cuídense harto y si quieren alguien que les cante, baile, cuente chistes o haga cualquier tontera llámenme, yo cobro barato.


7 Comments:
TENEMOS AYUDANTE PA SISTEL ENTONCES !!!!!!!!!!!!!!!
Uta largo, claramente se alinearon los planetas en tu contra. A todo esto, el que te flaiteo la camara no salió con un "paha la wia shushitumare o te vai de corte longi rql!!"???, ahi si que la rematai si era chileno...
Como consuelo te queda haber estado en todos esos lugares y disfrutado a concho la estadia por allá... aunque quien sabe despues vuelves por esos lados.
Ya compadre lo dejo que hay que rematar el semestre, suerte.
salu2.
N.
P.D: A partir de hoy tendremos updateo diario del blog? o.O
Compadre, te juro que me dio pena toda tu historia... REALMENTE te creia un tipo inteligente.
No, broma... yo se que esos tipos de los aeropuertos son profesionales pa la wea y ademas como vio tu desesperacion se aprovecho de eso.
No te preocupes que con las choriparties bailables de Nex podemos hacer una vaca y te compramos una camara...
Sayonara, y sigan disfrutando su viaje
Uta comparrrrre!!!
No soy mago para saberlo, pero más vale tarde que nunca...
FELIZ CUMPLEAÑOOOOOOOOOOOSSSSSSS!!!!!
(atrasao)
Ojala lo hayas pasado bien y APARECETE UN POCO MAS AUNQUE SEA SPAMEANDO LA LISTA!!!!
Suerte, a nosotros nos queda la nada de tiempo y el todo de weas q hacer...
Chiaoooooo
Queridos amigos,
Escribo este post para responder a sus preguntas.
1.- A todo esto, el que te flaiteo la camara no salió con un "paha la wia shushitumare o te vai de corte longi rql!!"???,
No, el tipo era italiano. Si me hubiese salido con alguna cosa así le hubiera respondido con todo lo que he aprendido después de estar 3 años con algunos periféricos que conozco por ahí y con lo que aprendí en la ayudantía de mate3.
2.- A partir de hoy tendremos updateo diario del blog?
Tampoco, pero más seguido creo yo.
3.- ¿Porque no reaccionaste cuando un hombre extraño te abrazo?
Fue una situación compleja, pero realmente si reaccioné. Cuando el me tendió la mano yo, sin soltar la maleta con la mano izquierda y poniéndome la bolsa que llevaba en la muñeca de la mano derecha, se la dí. Después me abrazó y yo, aún con la bolsa en la mano derecha y sin soltar jamás la maleta, lo traté de empujar suavemente para alejarlo, ya que obviamente no quería meterme en líos. En definitiva:
- No me estoy volviendo «francés» para mis gustos. Y debo reconocer que mi percepción de ellos ha cambiado también. Han dejado de mostrar su culo tan seguido en las fiestas y ya no bailan entre ellos tan cerca unos de otros. Por lo demás he conocido a varios que también encuentran raro esos comportamientos, así que llegué a la conclusión que es solo lo « abiertos de mente » que son que algunos tienen el espacio y el tiempo para hacer esas cosas y obviamente es lo que más llama la atención a quienes no somos tan « liberales » para nuestro pensamiento.
- Atiné, pero no de la forma correcta.
- Sobre la cara... si era similar a la de un conocido... al flaite de mate3, pero no lo abracé e intenté que el no me abrazara.
Saludos.
perdiste fotos y q?
ganaste una experiencia de vida
que lata la wea de la camara.. puta alla en europa esa wea es de todos los dias, mis viejos acaban de llegar de alla y que queri k te diga.. es cuento viejo eso de q roban facilmente todo, por suerte mis viejos ya sabian eso y tuvieron cuidado.
mi mas sincero pesame, te considero un ser muy inteligente, pero el discurso de inmortalidad y de superioridad no me gustó para nada, esta mal pensar asi, pero bueno, ya aprendiste la leccion como lei.
un saludo y un abrazo compadre, cuidate.
puxa Larguito...q lata lo q te paso!...pro en too kso too fue bkn..onda watio al final...=S
q rabia flaite italiano de mierda!.....=@
y apoyo al de mas arriba..."ganaste una experiencia de vida"...onda teni q sacar lo weno de la mala experiencia...y no seas tan confiado!
eso!...besitos mil pa ti!..cuiate y sigue pasandolo chanchooo!...;)
y yo tp te dije pero me acorde!....FELIZ CUMPLE!! con mil de atraso...=S
muaaakksss
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